El ciclo agrícola de temporal en Fresnillo cerrará con un fuerte retroceso productivo, ya que la falta de lluvias durante el periodo adecuado podría provocar pérdidas de entre 70 y 80 por ciento respecto al año anterior, informó Jorge Luis Guzmán Domínguez, presidente de la Asociación Ganadera Local y secretario de Agropecuario del municipio.
Aunque las precipitaciones registradas durante los últimos días de septiembre y los primeros de octubre representaron un alivio para el sector ganadero y favorecieron las labores de preparación de terrenos, la humedad llegó cuando los principales cultivos de temporal ya habían avanzado hasta el final de su ciclo. Frijol, maíz y avena fueron afectados por la ausencia de agua en las etapas que requerían mayor humedad.
La situación es especialmente complicada en algunas comunidades, donde existen parcelas que prácticamente quedaron sin producción, mientras que en otras los agricultores apenas podrán obtener cantidades mínimas de cosecha, explicó el funcionario municipal.
Por otra parte, el panorama fue más favorable para los bordos, depósitos utilizados como abrevaderos y las áreas de pastizal, debido a que las lluvias permitieron recuperar parte de la disponibilidad de agua y mejorar las condiciones para la alimentación del ganado.
El suelo húmedo también representa una ventaja para los productores que comiencen anticipadamente con la preparación de sus parcelas. Al existir mayor humedad, las labores requieren menos esfuerzo de la maquinaria y pueden disminuir el consumo de combustible.
Tradicionalmente, estas actividades se desarrollan entre diciembre y enero; sin embargo, las condiciones actuales podrían permitir que algunos agricultores adelanten los trabajos desde noviembre.
Pese a estos beneficios, Guzmán Domínguez señaló que las precipitaciones recientes ya no modificarán de manera importante el resultado de la mayoría de los cultivos de temporal, debido a que prácticamente terminaron su periodo productivo. En el caso de las hortalizas, la mayor parte ya fue levantada y únicamente permanecen pequeñas extensiones de chile y otros productos.
El impacto de la baja producción agrícola se extenderá al abastecimiento de alimento para el ganado, pues se prevé una generación de forraje de regular a baja. Ante este escenario, el rastrojo de maíz que quedó disponible en las parcelas será uno de los principales recursos para los productores durante los meses de diciembre a febrero.
Entre las zonas que podrían aportar parte de este material se encuentran comunidades del Bajío, entre ellas San José de Lourdes y El Salto, además de las regiones ubicadas en las inmediaciones del río Aguanaval.
Sin embargo, las existencias podrían no ser suficientes para enfrentar el siguiente periodo de sequía, por lo que los productores tendrían que recurrir a la compra de rastrojo proveniente de regiones con mejores niveles de producción de maíz.
Finalmente, respecto a la presencia de chapulín en las parcelas, el representante del sector ganadero afirmó que actualmente la plaga se mantiene como un problema menor, debido a que los productores lograron realizar acciones de control de manera oportuna.




