Un análisis publicado en la revista Actas de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos registró caídas significativas en la fauna marina entre 2011 y 2015 a causa del vertido de 507 millones de litros de hidrocarburo por el colapso de la plataforma Deepwater Horizon.
Los datos obtenidos mediante muestreos en redes, tecnología acústica y evaluaciones genéticas señalan descensos del 63.5 por ciento en peces, 62 por ciento en camarones y krill, además de un 59.7 por ciento en calamares y pulpos.
La presencia de sustancias químicas dispersantes e hidrocarburos perjudicó los huevos y organismos en diferentes niveles de profundidad, evidenciando la vinculación entre la superficie y el lecho marino.
El equipo integrado por los especialistas Tracey T. Sutton, Rosanna J. Milligan, Abril B. Cocinero y Daniel R. Hahn determinó que los efectos nocivos de estos eventos se extienden por periodos prolongados en las comunidades biológicas. De forma adicional, mediciones difundidas por la publicación Nature Communications Earth & Environment indican reducciones sostenidas a más de diez años del suceso en grupos de cetáceos y mamíferos marinos.
Entre las cifras recopiladas sobresale un decremento del 83 por ciento en ballenas picudas, 31 por ciento en cachalotes y 43 por ciento en pequeños delfines.
La evidencia científica advierte que las secuelas ambientales de los derrames petroleros no se limitan a la mortalidad inmediata de fauna, sino que “alteran la reproducción y supervivencia de las generaciones posteriores en los ecosistemas oceánicos”.




